Un jubilado estradense impulsa una plantación pionera en riego ozonizado

Un jubilado estradense impulsa una plantación pionera en riego ozonizado

Judías a prueba de plagas.

Daniel de la Fuente Torrado está jubilado, pero no sabe vivir sin hacer nada. Debutó en el sector primario cuando aún trabajaba en la banca. Montó una granja de vacuno que no funcionó. No se dio por vencido. Impulsó una plantación de manzanos que lleva siete años de producción. Las ganancias son mínimas por culpa de los intermediarios. Hace unos meses, se apuntó al cultivo de la judía con técnicas pioneras y está convencido de que a la tercera irá la vencida.

Aparte de su inquietud natural, el estradense tiene otra buena razón para dedicarse a la agricultura. «Tengo siete hectáreas de terreno y todos los años tengo que estar desbrozando. Gasto entre 3.000 y 4.000 euros al año solo en desbroces», explica. «Decidí hacer algo para tener la propiedad limpia e ir cubriendo los gastos», indica.

Sin agua ni tendido

De la Fuente se ha formado a conciencia en el cultivo y la comercialización de la judía y ha impulsado una plantación en una parcela de 5.000 metros cuadrados en la parroquia de Guimarei. La extensión es modesta, pero la dotación a lo grande. La plantación dispone de un bombeo solar para extraer agua de un pozo, un sistema aislado de energía fotovoltaica para almacenar energía, paneles solares térmicos para calentar agua y un riego ozonizado que es pionero en la comarca.

La parcela carecía de suministro de agua y electricidad. Para evitar el alto coste que supondría la extensión del tendido hasta la zona, el agricultor optó por un bombeo solar, con la instalación de paneles fotovoltaicos que alimentan un motor para extraer 3.000 litros de agua por hora de un pozo construido en la parcela. Un panel solar con batería acumula la energía para los días en los que no haya sol suficiente. Otro térmico calienta el agua de una caseta de obra con iluminación LED de bajo consumo y lavabos y ducha que permiten salir de la plantación listo para acudir a una fiesta.

Lo más revolucionario de la plantación es su sistema de riego ozonizado. El agua procedente del pozo se envía a un depósito en el que se le inyecta ozono. «O ozono oxida todo o que sexa vida sen contaminar a auga; é un desinfectante que non deixa residuos», explica el instalador del sistema, el estradense Manuel Eirín, de la firma Gaélica Solar. «A auga vai libre de axentes contaminantes, impedindo que á planta lle entre a contaminación pola raíz», indica.

Hortalizas más sabrosas

Según Eirín, aplicando el ozono al agua de riego se consigue más sabor en las hortalizas, más olor, más crecimiento, más volumen, más producción y mejor presencia. Al mismo tiempo, se necesitan menos abonos y se consigue minimizar la incidencia de las enfermedades.

El experto asegura que la mayoría de las enfermedades de las plantas se producen por contagio y que el ozono es capaz de destruir todos los microorganismos, tanto por acción directa en el agua como por la cantidad de oxígeno que desprende. «O rego ozonizado protexe de contaxios e destrúe incluso bacterias, virus e quistes que son difíciles de combatir por outros procedementos que ademais implican ao uso de productos químicos ás veces nocivos para as plantas e o entorno, explica. «O ozono non ten repercusión negativa algunha; é un producto da propia natureza que non contamina», indica Manuel Eirín.

reportaje la agricultura del futuro

«Quería hacer algo para tener el monte limpio porque gasto más de 3.000 euros al año en desbroces»

Daniel de la Fuente